Treinta y algos años ya va de mi vida y sigo soñando como ayer.
Sigo siendo la misma pecesito sin remedio, la misma niña con ganas de aprender, la que ríe por tonteritas y llora en silencio para que nadie la vea.
Sigo mirando el mar de la misma forma cuando lo vi por primera vez.
Sigue latiendo mi corazón apresurado por algo extraño que siempre nace, allí adentro, en mi profundidad.
Sigo sintiendo la misma pasión por el Dios de los cielos que habita en mi.
Se que he cambiado pero lo que es mi esencia, sigo siendo la misma...y a estas alturas, las cosas que estorban en mi, solo el amor me ayudará.
Sigo siendo la misma pecesito sin remedio, la misma niña con ganas de aprender, la que ríe por tonteritas y llora en silencio para que nadie la vea.
Sigo mirando el mar de la misma forma cuando lo vi por primera vez.
Sigue latiendo mi corazón apresurado por algo extraño que siempre nace, allí adentro, en mi profundidad.
Sigo sintiendo la misma pasión por el Dios de los cielos que habita en mi.
Se que he cambiado pero lo que es mi esencia, sigo siendo la misma...y a estas alturas, las cosas que estorban en mi, solo el amor me ayudará.
(Anne Pz)

No hay comentarios:
Publicar un comentario